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Contra el viento. El blog de Ignacio Alvo

Piquetes ¿informativos…?. Llamemos a las cosas por su nombre.

Piquetes ¿informativos…?. Llamemos a las cosas por su nombre.

Uno de los principales problemas a la hora de afrontar los problemas de nuestra sociedad se encuentra en la manipulación y tergiversación del lenguaje. Hay muchos ejemplos, pero hoy quiero referirme al de los piquetes “informativos” de huelga. Para cualquiera que sea mínimamente objetivo está claro que los piquetes de los sindicatos (o de los empresarios estos días) no se limitan a “informar”, salvo que demos a este término el mismo sentido que la mafia siciliana le da al término “protección”. Los piquetes informan, coaccionan, intimidan y cuando todo esto no funciona, agraden, rompen, destrozan y dan palizas. Hoy, sin ir más lejos, tenemos a un camionero debatiéndose entre la vida y la muerte al haber sido quemado dentro de su camión por el “delito” de no unirse a la huelga.

Sinceramente, creo que es momento de coger el toro por los cuernos en este tema y regular el derecho de huelga, para que sea un derecho y no una obligación.

Estoy de acuerdo en que los sindicatos tienen derecho a informar de sus reivindicaciones y las razones por las que creen que una huelga está justificada, pero su derecho es sólo a informar, nunca a intimidar. Esa información deja de serlo cuando se hace en grupo frente a un indefenso trabajador. En un Estado de Derecho nadie debe estar sometido a esta forma de coacción.

En este sentido, creo que los piquetes deben ser lisa y llanamente prohibidos, y que se deben facilitar cauces para que la información de los sindicatos llegue sin distorsiones a los trabajadores.

Estos cauces podrían incluir desde facilitar un tiempo en las televisiones y radios públicas, a que los sindicatos, dentro de sus cuantiosas subvenciones públicas, dediquen algo de dinero a hacer los correspondientes anuncios en prensa para hacer llegar sus reivindicaciones.

En cualquier caso, la decisión de hacer huelga debe ser personal de cada trabajador, nunca impuesta desde la coacción, ni tampoco se debe permitir la búsqueda intencionada del perjuicio ajeno para conseguir las prebendas del poder público.

 

 

 

 

 

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1 comentario

Nacho -

Tienes toda la razón del mundo. Una cosa es informar, y otra muy diferente es coaccionar, me da igual que sean los sindicatos que la patronal. Saludos
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