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Contra el viento. El blog de Ignacio Alvo

Carta a mi hijo Guillermo

Carta a mi hijo Guillermo

Carta leída en el bautizo de Guillermo en Enero de 1.998

 

¡Bienvenido Guillermo! Has empezado la aventura más grande y más ilusionante que puede haber: has empezado la aventura de vivir.

 

Una aventura en la que siempre nos tendrás para ayudarte a recorrer y disfrutar de este camino. Y donde no sólo nos tienes a tus padres; también tienes a tus abuelos, a tus padrinos, a tus tíos…, a toda una familia que te recibe con los brazos abiertos.

 

Y más aún, entras a formar parte de una familia aún más grande. Entras a formar parte de la Iglesia. Aquí descubrirás con asombro y alegría que hay un padre bueno en el cielo que cuida de todos nosotros y que siempre estará contigo, de día y de noche. Un padre que todo lo perdona, que todo lo entiende y que siempre te apoyará porque su amor no tiene límite.

 

Inicias una aventura en la que cada día es un pequeño milagro, un descubrimiento constante de nuevas maravillas, un camino que vamos a recorrer juntos con alegría y amor.

 

En este camino irás descubriendo la amistad. Verás que la vida no es una carrera en solitario. Que es importante marcarse y conseguir metas. Pero mucho más importante que llegar a una meta es recorrer bien el camino. Descubrirás que cuando te detienes a ayudar a alguien que no es tan rápido como tú, estás ayudando a ese compañero, pero sobre todo te estás ayudando a ti mismo. Que la mayor satisfacción está en dar y no en recibir. Que cuando se quiere de verdad se da todo y se da con alegría.

 

Cuando seas un poco mayor descubrirás también que nadie es perfecto, tampoco tus padres. Pero que todo lo que se hace con amor y cariño merece la pena. Que cuando te prohibimos algo lo hacemos por tu bien. Porque el mismo camino que tú recorres lo hemos hecho nosotros antes. Sabemos que no podemos evitarte todos los tropezones y que algunas lecciones sólo se aprenden cuando tú mismo te equivocas. Pero también entonces, no importa las veces que caigas, nos tendrás para curar tus heridas y ayudarte a seguir.

 

Aprenderás a compartir, y cuando vengan otros hermanos más pequeños, tú también les ayudarás a recorrer ese camino. Tú vas a ser el hermano mayor y eso a veces también es difícil; porque darás algo, un juguete, tu ropa, o simplemente compartir el tiempo de tus padres, a cambio de nada. Pero aunque al principio te cueste entenderlo, verás que compartir es algo precioso. Que lo que das sólo son cosas, pero lo que recibes es mucho más grande, es una sonrisa, satisfacción, cariño. El que comparte siempre recibe más que lo que da.

 

Aprenderás también que lo que de verdad merece la pena no se puede almacenar ni guardar, pero que por eso mismo nadie te lo puede quitar.

 

No vamos a cansarte, Guillermo, porque lo bonito del camino no es que te lo cuenten, sino vivirlo. No has hecho más que empezar el camino y tus padres ya estamos impacientes por recorrerlo contigo. Una vez más, Guillermo, ¡Bienvenido!

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1 comentario

Jorge -

Me alegro que tu hijo Eduardo sea así, sabes por qué, porque si es tan bueno nunca jamás militara en un partido como el Partido Aragonés, porque buscara la justicia y la verdad, y no militara en partidos que odian Aragón.
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