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Contra el viento. El blog de Ignacio Alvo

Intervencionismo en vivienda: perseverar en el error

Intervencionismo en vivienda: perseverar en el error

Una característica muy frecuente del intervencionismo público es que su medicina, en vez de mejorar al enfermo, lo empeora de forma notable, aunque la cuantiosa partida de gastos en publicidad se encargue de vender las medidas como un gran éxito.

 

Como ejemplo de la eficacia de este tipo de medidas, el Profesor Carlos Rodríguez Braun suele citar el caso de los militares y la dictadura del General Primo de Rivera. El General estaba preocupado por los casos en que militares que no podían hacer frente al pago de sus hipotecas, veían embargadas sus viviendas y salarios, así que dictó una norma por la que los militares no podían ser embargados. El general se quedó muy contento…hasta el día siguiente en que los bancos decidieron no conceder ninguna hipoteca a militares. En estos casos, si el gobernante es inteligente y humilde, se da cuenta de su error y rectifica; si es torpe y orgulloso, se reafirma en su error y dicta nuevas normas para corregir “los problemas detectados en la aplicación de la norma” con lo que consigue empeorar los resultados anteriores. Un ejemplo de perseverancia en el error lo dio Roosevelt con su “New Deal”. A pesar de que lo vendió como un gran acierto, y que todos hemos estudiado que gracias a sus políticas se salió de la Gran Depresión, lo cierto es que fueron esas políticas las que retrasaron ¡10 años! la recuperación, convirtiendo una crisis más en la Gran Depresión.

 

 La situación actual de la construcción no es muy diferente: ha habido una burbuja especulativa motivada por una restricción artificial de la oferta de suelo y una política de bajos tipos de interés y nos encontramos ahora con un parque de unas 700.000 viviendas nuevas sin vender. El único modo de que la construcción vuelva a funcionar a un ritmo normal de 400-500.000 viviendas por año, es que durante dos años se construya mucho menos y se dé salida a ese exceso de viviendas.

 

Sin embargo, la Ministra de Vivienda ha decidido que, con cargo al Presupuesto y nuestros impuestos, ella va a acabar con la crisis, y lo va a hacer destinando 300 millones de euros a la compra de terrenos para construir VPOs. El resultado de todo esto es bastante previsible: si se construyen VPOs, las promotoras no podrán vender sus viviendas, por lo que en vez de dos, pasarán tres o cuatro años hasta que se reduzca el parque de viviendas, y las promotoras acometan nuevas obras. La diferencia es que si para muchas iba a ser difícil resistir dos años sin poder vender sus viviendas y así reducir sus deudas con los bancos, ahora será casi imposible. Esta medida condena a una gran mayoría de promotoras e inmobiliarias con parque de viviendas a la quiebra. Como de costumbre, la medida intervencionista mata al enfermo en vez de curarle, aunque no faltará la publicidad para convencernos de que gracias al Gobierno, estamos mucho mejor.   

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2 comentarios

Iñaki -

Lorenzo, yo creo que están descolocados, con "pájara". Quieren aparentar que hacen algo, pero no saben qué ni hacia dónde tirar, con lo que se parecen más a un montón de gallinas sin cabeza corriendo en el corral que a un equipo de gobierno.
En mi opinión -que seguro que no gusta a casi nadie- no es en realidad mucho lo que el gobierno puede hacer en esta crisis (me da más miedo que haga tonterías que el que se quede quieto). El gobierno debe asumir y explicar claramente, transmitiendo calma y seguridad, cuál es la situación, explicar a la gente lo que significa la crisis de la construcción y la crisis de confianza en el sector bancario, el tiempo que es previsible que dure la crisis y lo que se puede hacer -que no es mucho-.
Por parte del gobierno, lo mejor que puede hacer es limitar su propio gasto y eliminar barreras y regulaciones que dificultan la actividad económica. El gobierno no crea empleo, por lo que tampoco es directamente responsable de su destrucción, pero sus reglamentaciones sí que dificultan o impiden que aquellos que lo crean -la iniciativa privada- puedan hacerlo. Ahí es, por lo tanto, donde pueden actúar, aunque dudo que lo hagan.
La única partida en la que estoy de acuerdo que el gobierno podría impulsar es la de infraestructuras y obras públicas, cuyo impulso no perjudica a otras empresas del sector.
Un saludo

Lorenzo -

Sí, efectivamente perseveran en el error. La única empresa pública que se les ocurre es la construcción. Hay muchas otras iniciativas que lo público puede emprender. Las inversiones deben de ir por otros derroteros y seguro que si pensamos se nos ocurren mil emprendimientos que con esos 300 millones de euros podríamos hacer...
Desespera que los dirigentes quieran sólo invertir a tres años vista. Parece que nunca hubieran vivido el hacer algo poco a poco.
Veo comodidad y falta de ilusión en estas propuestas. ¿NO te parece, Ignacio?
Un saludo
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