¿Y por qué no te haces empresario?

Hay muchas personas que critican a los empresarios por pagar sueldos bajos o por tener “excesivos beneficios”. Cuando leo o escucho este tipo de críticas, siempre me viene a la cabeza esta pregunta: ¿y por qué no te haces tú empresario?. Si tan bajos te parecen los sueldos, monta tu propia empresa y paga los sueldos que estimes más justos; y si tanta envidia tienes de sus beneficios, ¿qué te impide intentar alcanzar tú esos beneficios?, así –si eres capaz de generarlos- podrás destinarlos al fin que te parezca mejor.
Hacerse empresario es una opción libre, está abierta a todo el mundo. No hace falta aprobar unas oposiciones, ni tener unos estudios, ni tampoco contar con grandes capitales, por lo que no entiendo a las personas que hacen este tipo de comentarios. En una sociedad de servicios como la nuestra hay millones de autónomos que desarrollan su actividad por cuenta propia. Y una buena parte de ellos lo hacen tan bien que son capaces de crecer y dar trabajo a otras personas.
La clave de ser empresario es ser capaz de ofrecer un producto o servicio que sea demandado por los consumidores, y por el que ellos estén dispuestos a pagar un dinero que permita sostener la empresa, hacer frente a las obligaciones fiscales y pagar los sueldos de las personas que trabajan en la empresa.
Se equivocan totalmente los que piensan que en el libre mercado son las grandes empresas las que dictan las reglas. Somos cada uno de los millones de pequeños o grandes consumidores los que con nuestras acciones decidimos el éxito o el fracaso de las empresas. Y el empresario está obligado a conocer los deseos de sus clientes, o anticiparse a ellos, si quiere sobrevivir.
En cuanto a los beneficios, ellos son la recompensa y la medida de que la empresa está sirviendo de un modo satisfactorio las necesidades de sus clientes. No entiendo que haya algo como "excesivos beneficios" en una empresa del mismo modo que no hay "excesiva salud" en una persona. Si los beneficios en un sector o empresa son altos, servirán de incentivo para que otras empresas entren en el sector, aumentando así la competencia.
No digo que todo el mundo tenga que ser empresario. Es una opción vital tan digna como ser soldador, médico, celador o abogado del Estado. Pero tiene poco sentido que se critique con esa carga de envidia cuando el que lo critica podría ser empresario si quisiera.
Por último, y aunque no sea exactamente el mismo tema, me gustaría reflexionar sobre cómo sería el sector público si estuviera sometido al libre mercado. ¿Podemos imaginar que la Administración tuviera que competir por ofrecernos el mejor servicio al mejor precio?, ¿Que nos dijeran como dice El Corte Inglés “y si no le convence, le devolvemos el dinero”? ¿Que cuando le bajan sus ingresos como ahora con la vivienda, tuviera que ajustar sus gastos –como hacemos en las empresas- en vez de pasarle el problema al sector privado subiéndole los impuestos? Sé que es soñar, pero me pregunto por qué los demás tenemos que competir, mientras la Administración goza de una situación de monopolio, y además nos traslada a los demás sus problemas cuando los tiene.
7 comentarios
Pablo Pintado -
Lo de Gran Escala estoy contigo aunque hay que ser muy prudente. El Gobierno de Aragón nada tiene que perder y mucho que ganar si juega bien su baza, lo malo es que al final, esto dará más votos al PSOE.
Ignacio Alvo -
Resumiendo, mi posición es la siguiente:
1º/ Estoy totalmente a favor de que salga adelante el proyecto de Gran Scala.
2º/ Tengo, como creo que tiene casi todo el mundo, muy serias dudas de que acabe saliendo adelante. Principalmente porque todavía no se ve claro que los que tienen que poner el dinero y tirarse a la piscina, estén dispuestos a ello.
3º/ Creo que es correcto que el Gobierno de Aragón haga lo posible para que el proyecto salga adelante, pero no debe dar ningún paso más sin que los promotores evidencien -mediante un aval o la compra de los terrenos- que su compromiso es real.
En cualquier caso, será cuestión de semanas el que sepamos si sigue adelante el proyecto o no.
bulbílis -
Ignacio Alvo -
En primer lugar has hablado de que hay empresarios que pueden triunfar a base de recibir subvenciones o ayudas. Para mí ese no es un empresario, sino un parásito, aunque es cierto que el intervencionismo genera este tipo de desatinos: en vez de destinar esfuerzos y capacidades a ganar dinero satisfaciendo las necesidades de los clientes, se destinan a intentar obtener subvenciones o el favor del poder político. Precisamente ese tipo de "empresario de Marbella" que has caricaturizado, no se suele ganar la vida en el libre mercado, compitiendo en buena lid, sino a la sombra del poder y la corrupción política.
En segundo lugar no creo que pagar sueldos bajos o rozar la ilegalidad sea el modo más seguro de triunfar. Más bien la experiencia demuestra que son precisamente las empresas que se preocupan por tener a su personal satisfecho y motivado, las que tienen más posibilidades de sobrevivir y crecer.
Pero en cualquier caso, si un empresario decide pagar sueldos bajos, es su decisión libre y deberá aceptar las consecuencias de esa decisión (alta rotación de personal, bajo compromiso de sus trabajadores, insatisfacción que se notará -inevitablemente- en el trato con los clientes, etc.) El empresario que no sea capaz de motivar e ilusionar a su personal, de conseguir que sus clientes queden tan satisfechos que se conviertan en sus mejores vendedores y de establecer unas relaciones sanas y duraderas con sus proveedores, tiene los días contados.
Dices que debemos preocuparnos por la sociedad en su conjunto, y estoy de acuerdo. Pero, precisamente por eso, no debemos olvidar que los empresarios son los únicos que crean riqueza y puestos de trabajo. La Administración puede poner a miles de personas a sueldo, pero todos y cada uno de esos sueldos se pagan con los impuestos que se extraen del sector privado.
Lo que los poderes públicos deben facilitar es las condiciones más favorables para que prosperen las empresas, porque en esa medida -si hay muchas empresas demandando trabajadores- será cuando las empresas deberán esmerarse más, por su propio interés, para retener a los mejores. Y cuando hablo de todo esto, lo hago desde el conocimiento y la experiencia. Yo he trabajado durante 9 años por cuenta ajena, antes de tener mi propia empresa, en la que ya llevo 10 años. Los inicios fueron extraordinariamente difíciles, pero a base de mucho tesón y constancia conseguimos salir adelante. En este momento trabajamos 8 personas en la empresa, de las que 6 son mujeres y de ellas hay 4 que son madres (una de ellas felizmente embarazada en estos momentos). Salvo dos personas que tenemos jornada de mañana y tarde, el resto tiene jornada contínua y en varios casos reducida para poder conciliar la vida laboral y familiar. Todos los sueldos están por encima de convenio y todo el personal tiene una participación significativa en los beneficios de la empresa. Yo hago esto porque creo que es lo más adecuado, pero para mí es también evidente que esto redunda en beneficio de la empresa, ya que me permite contar con un personal extraordinariamente motivado y comprometido y que contribuye decisivamente a la buena marcha de la empresa.
Dices que hay una cultura del dinero, y estoy de acuerdo, pero no la hay del riesgo. La gente pretende hacerse rica sin arriesgar y sin comprometerse. Y para mí los empresarios me han merecido siempre el mayor de los respetos -incluso cuando en mi opinión se equivocaban- porque al final de esas miles de personas que decidieron arriesgarse, dejar la comodidad de un trabajo por cuenta ajena y montar su empresa, depende toda la riqueza, los puestos de trabajo y el nivel de vida que disfrutamos.
Pablo Pintado -
Ignacio Alvo -
Un saludo
Ana Sanz -
Un post con preguntas y respuestas y cargado de buenas razones que al menos invitan a cuestionarse algunas cosas.
Un saludo